¡Feliz Joli!
Regocijo puro, en tiempos en los que puro no se consigue ni el mezcal. Bailar, abrazar a un extraño despues de colorearle la cara, no preocuparte por si tu ropa se desmanchará al lavarla y no usar una sola gota de alcohol ni comer un gramo de carne para lograr tal diversión. Eso es el Joli.
Honestamente ¿Qué pensarían de una fiesta en la que la comida es estrictamente vegetariana, ni siquiera ovolacta, no hay una gota de alcohol y una buena parte de las mujeres se segregará en grupos para su propio festejo? Pues resultó una de las mejores fiestas a las que he ido en mi vida. En un día de esos en que habiendo amanecido con el ánimo moribundo, la música, los colores, la comida, las sonrisas, las familias y hasta el maldito frío (9 °C) lo galvanizaron.
Para que todo fuera perfecto sólo falto lo perfecto, Mi Lizzy.
O.




